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La edición 2024 de la Escuela para la Sostenibilidad 2030 apunta las claves de la transformación ecosocial
Anabel Suso Araico, de Red 2 Red, abordó en la primera jornada la medición como herramienta de mejora. Por otra parte, Javier Benayas afirmó en su ponencia que todos los conflictos son sociales, subrayando la importancia de aprender cómo no hacer las cosas. La mesa redonda moderada por Diez Salazar abordó las percepciones y actitudes hacia el medio ambiente. En ella se ofrecieron varias claves: el ser humano es la solución al problema, indicó Laura Pasca, de la Universidad Complutense de Madrid.
Desde el punto de vista de la comunicación, Suso destacó la necesidad de un cambio radical en la forma de trasladar el mensaje ya que, aunque la ciudadanía conoce la problemática, no se siente parte de la solución.
La actitud de la juventud y la sociedad vasca
Juan Mª González Anleo añadió a esta fórmula el papel fundamental que tiene la juventud y los retos que afronta para su participación, como la colapsología,el desinterés, el consumismo ecológico superficial, etc.
Aitor Urquijo Cereceda, de GESTIKER, reveló que la juventud refleja una sociedad más amplia. La generación Tik-Tok es un exponente de la dualidad estar preocupados, pero poco ocupados. Al final de la jornada, María Rubio Zavala, consultora en innovación e impacto social, e Iñigo Benedicto Arbizu de Sinnple condujeron el taller práctico Construyendo mi hoja de ruta hacia el impacto; la teoría del cambio. En él, a través del juego, trabajaron el concepto de impacto y la comprensión de la relación causa y efecto para transformar meras intenciones en acciones sostenibles.
La medición del impacto social
La segunda jornada comenzó con la exposición del caso Ekoetxea y su reto de medición del impacto social en red. Su metodología, que observa el viaje del cliente y la teoría del cambio aplicada, supone una herramienta fundamental para evaluar y ajustar los servicios, así como para asegurar que el impacto y la transformación sean constantes. La mesa redonda posterior, moderada por Xabier González, de Ihobe y Begoña Burgoa, del ISEI-IVEI, discutió los retos de la medición del impacto de los programas de educación ambiental y apuntó la necesidad urgente de revisar estrategias educativas. El siguiente diálogo aportó soluciones para pasar de la inactividad a la sostenibilidad. Apuntó la necesidad de un decálogo de acciones concretas y una agenda de investigación-acción centrada en el impacto, a la vez que acuñó el término laboratorio de ciencia ciudadana para crear nuevas conductas.
La Escuela de Educación para la Sostenibilidad 2030 está coordinada por el área de Sostenibilidad Ambiental de Ihobe, en el marco de los cursos de verano la Universidad del País Vasco UPV/EHU
En la última ponencia, Serafín Huertas aportó experiencias exitosas de educación ambiental y su impacto. Abogó por la reestructuración de centros educativos y la necesidad de agitar el sector ambiental con nuevas ideas y enfoques. Dada la urgencia, propuso, es necesario superar la burocracia y la falta de coordinación para asegurar que la ciencia y las soluciones lleguen a la ciudadanía.
En definitiva, este congreso ha dejado claro que, para enfrentar la crisis climática, resulta ineludible adoptar un enfoque integral y sistémico que fomente la participación, la reeducación y las prácticas sostenibles que aseguren un futuro más verde y justo.
Iturria:Ihobe